miércoles, 24 de octubre de 2007

¿Qué le faltó al enfermo?

El día de ayer, Ramírez, el becario que va por los refrescos (sin albur) nos contaba la triste e increíble historia de su cándido portero en ese rito ancestral que es el fútbol llanero.

Sucedió que al portero le vino a caer encima un jugador del equipo contrario. Pero el partido es como el show, que debe continuar, así que Ramírez se ofreció como voluntario para sustituir al portero hasta el final del juego.

Afortunadamente el juego terminó pronto, porque cuando lo miraron, el inocente portero estaba entre lívido y azul y apenas respiraba. Ramírez, que es un bastión de la caridad cristiana, se ofreció a llevarlo a un hospital.

Pero al igual que incontables millones de mexicanos, el portero aficionado no cuenta con seguro médico, así que no hubo más remedio que irse a formar al IMSS, donde no había Rayos X, o el técnico no estaba o estaban revelando las fotos de las vacaciones del delegado o ALGO. El chiste es que no hubo forma de sacarle radiografías en el Hospital General y ahí comenzó una peregrinación que sólo una verdadera alma de dios se podría haber echado.

Hospital privado número 1: Ya cerraron el laboratorio porque ese día el operador juega fútbol con sus cuates. El partido es el partido.

Hospital privado número 2: Fuera del rango de precios del porterazo.

Hospital privado número 3: Fuera del rango de precios de todo el equipo con todo y rifa, colecta y teletón.

Afortunadamente, dieron a caer en una clínica tipo Dr. Nick Riviera, de esas que hacen desde una inyección hasta una extracción de embriones no deseados todo con harta discreción y observación de… bueno, no de las leyes, pero por lo menos de los estándares de calidad que el portero podía pagar.

Así que el portero está bien, el hospital ganó un nuevo cliente por los días que dure su convalecencia y Ramírez se acercó un poco más al rincón del cielo reservado a los castos y a los abstemios.

Y no, no tenemos nada que decir sobre las instituciones de salud pública en este país. Al igual que Ramírez, sólo lo dijimos por echar plática mientras traían las primeras chelas.

¡SALUD!


2 comentarios:

Anónimo dijo...

El porterazo sigue en rehabilitaciòn. Si gustas cooperar para su rehabilitación, por favor comunicate al teléfono de Zero Cola 1600474.

Que Dios los Bendiga,
El becario

ZERO COLA dijo...

El número Telcel que usted marcó no existe o ha sido cambiado. Favor de verificar.