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viernes, 10 de agosto de 2007

Como dijo Chicoché

Nos encontrábamos, como siempre, dedicados a la mecanografía (en la compu) de estas páginas (web) cuando lo sentimos.

Al principio uno piensa que se trata de un trailer que trae mudanza al vecindario. Cuando de plano no se oye que pase ningún vehículo, ni siquiera una bici y el agua del vasito que tienes a un lado sigue moviéndose, sólo puedes esperar lo peor:




Después de todo, esto es Hollywood.

Seguimos el procedimiento y nos quedamos quietecitos sin mirar al reptil gigante que se asoma por la ventana. Si hubiéramos sabido que era un temblor y no un tiranosaurio, hubiéramos seguido el otro procedimiento:
  • Conservar la calma. (Así es, Jesusa).
  • Refugiarse bajo una cama, un escritorio o cualquier mueble que pueda protegerte si se viene el techo encima.
  • Reírse como adolescente de lo de "techo encima".
  • En caso de que no haya muebles, el marco de la puerta puede servir (¡Aguas! Manos y piernas tocando el marco)
  • Prepararse para lo peor.
  • POR NINGÚN MOTIVO salir a la calle. Los cables eléctricos tienden a romperse y dar latigazos de 10,000 voltios.
  • Una vez terminado el temblor, ponerse ropa interior limpia.
  • Buscar sobrevivientes.
Tras unos segundos de profunda reflexión y prometer ir a la Villa, la tierra dejó de moverse. Luego del incidente y ayudados por unos tés de tila y bolillos duros que nos facilitó Don Rosendo Schwartz (nuestro casero), que es como una madre (judía) para nosotros, verificamos la fuerza del temblor, que fue de 4.6 en la escala de Richter, 3 en la de Mercalli y 18 en nuestra panza, que aún resuella cuando, ahora sí pasa un camión pesado por la calle.

Claro que al día siguiente, ya alguno andaba vendiendo playeras que decían: Yo sobreviví al temblor de Los Ángeles y tenía la fecha del incidente y una foto de la peli "Terremoto" mal impresa. Afortunadamente nada puede detener el espíritu emprendedor americano.

Ante todo, muchas gracias, queridos lectores por su preocupación. El temblor lo sobrevivimos, pero este video que nos mandaron, fue horrible, ¡horribleee!

sábado, 4 de agosto de 2007

De fabiulos laif of

Ah, tener dinero. ¿Existe acaso sensación más hermosa? Sí, gastarlo. Claro en nuestro caso, habiendo vivido siempre sin liquidez, en cuanto nos llega un poco, tendemos a invertirla en liquidez del tipo etílico, que acaba convirtiéndose en liquidez del tipo urinario. Para quienes tener dinero es más costumbre que suceso (o, en nuestro caso, milagro), lo ideal es gastarlo en algo más que una peda. O muchas.

Para el mexicano acomodado, lo esencial para deshacerse de su sobrante riqueza es viajar. Y no porque la vida en Mecsicou sea barata, pero para gastar dinero a gusto, lo primero que hay que hacer es ir a una ciudad rica, una que ofrezca lujos que no se encuentran en la tierra de las tunas.

Y, adivinaron, resulta que Los Angeles es ese tipo de ciudad donde todo es caro. No tanto por el precio exorbitante de bienes y servicios, sino por la cantidad y calidad de estos. El angelino pudiente sabe que si quiere ser alguien, tiene que tener un cierto nivel de vida, para que todos aquellos que también son alguien lo reconozcan. ¿Cómo socializar si sales a correr como indigente cuando todos tus amigos están inscritos en los gimnasios fresas?

Por lo tanto, cuando ustedes, queridos lectores, salten la barda que separará a la Tierra de la Oportunidad de la otra tierra (la nuestra), he aquí...

Cómo saber que ya la hiciste en Los Angeles.
  • Quieres tener el cuerpo como alguna celebridad, así que contratas al mismo entrenador.
  • Por fin abandonaste el sueño de ser actor, pero estás feliz porque tu perro por fin consiguió un agente.
  • Tus gastos médicos se limitan a rejuvenecer tu piel y blanquear tus dientes, aún así gastas en dermatólogo y dentista más que chimuelo con cáncer de piel.
  • Crees que tener hijos es muy caro, pero a tu perro le pagas guardería, ropa de marca, academia de obediencia y entrenamiento actoral, lana con que ya podrías haber mandado a tu hijo a Harvard.
  • Aunque el sol es gratis y brilla todo el año (después de todo, esto es la playa), insistes en ir a guardarte a un sarcófago radioactivo para broncearte.
  • Erik Estrada estacionó tu coche la última vez que fuiste a un restaurante y le diste más propina de lo que ha ganado desde que se acabó "Dos mujeres, un camino".
  • Te tratas de afiliar a una o varias organizaciones caritativas, sin darte cuenta que ya tienes tiempo de ser benefactor frecuente de la mayoría.
  • Como eres altamente ecologista, sólo vas a restaurantes que NO sirvan agua embotellada de importación, porque contaminan al embotellarla en plástico y transportarla de tan lejos, sin darte cuenta que esto también significa que estás pagando 10 dólares por un vaso de agua de la llave.
  • Crees que apoyas a la comunidad latina porque tu muchacha, jardinero, niñera, y chofer son ilegales.
  • Se te hace una nacada usar cosas de Louis Vuitton, Tous o Prada, porque “ya todo el mundo lo trae”.
  • Te quejas de que el iPhone cueste 600 dólares, haya lista de espera como de un año, la batería no se le pueda cambiar y sólo funcione con AT&T... pero al día siguiente ya tienes uno.
  • No le ves ningún sentido a ir al cine si no estás invitado a la première y afterparty.
  • Además, la pantalla de tu casa es del mismo tamaño y definición.


sábado, 28 de julio de 2007

Historia de 2 ciudades 2

NO, no estamos haciendo publicidad tipo taurina, que dice aquello de 6 toros 6. Se trata simplemente de una segunda parte de nuestra última comparación entre Chilangolandia y Lalalandia. Claro está que por más mexicanos que haya y por más contaminadas y traficosas que sean ambas metrópolis, no es lo mismo bacín que jarro, así que sin más, aquí les van las....

Principales diferencias entre Los Ángeles y México DF

  • Las mentadas de madre son tan diversas en lenguaje y origen, que lo más seguro es que la mayor parte del tiempo, ni te enteres que te la están recordando.
  • No es lo mismo bajarte del coche y hacérsela de pedo a un pesero panzón y totonaca que trae un picahielo, que ver bajarse del coche a un negro de dos metros y medio, con una UZI de gatillo hipersensible, como su temperamento.
  • Si te llega a parar un policía (y te va a llegar), él es quien te echa el rollo, y ay de ti si le llegas a ofrecer dinero.
  • Acá no hay Oxxos en cada esquina, sino Starbucks, con salitas muy coquetas e internet inalámbrico. Si quieres usar el baño sin consumir nada, no hay problema, en cambio en los Oxxos…
  • Aquí la gente va al gimnasio a subir, no a bajar de peso... y SÍ va.
  • Los taxistas jamás te hacen plática porque vienen platicando en farsi por el celular.
  • En lugar de eucaliptos que secan la tierra y tiran basura, aquí hay palmeras que no dan ni madre de sombra
  • Los indios son de la India, no del Istmo, y no están vendiendo chicles en los semáforos, sino arreglando computadoras.
  • En México, el alcalde va en bicicleta para que los reporteros lo saquen en los periódicos. Aquí el alcalde le pedaleó a una reportera y salió en los periódicos.
  • Como no hay una plaza pública donde quepa 1 millón de personas, aquí se puede andar en el centro de la ciudad sin temor a que una manifestación te deje varado por tres días.
  • Para que te saquen de un antro en México, tienes que madrearte a alguien. En Los Ángeles, basta con que prendas un cigarro.

viernes, 27 de julio de 2007

Historia de 2 ciudades



La primera vez que nos invitaron a esta ciudad de Los Angeles, no supimos qué pensar. Claro que uno ve muchas cosas en las películas, pero pocas veces esta visión se aproxima al verdadero feeling de la ciudad. Mucho tiene que ver que en el Los Angeles de las pelis, Lawrence Fishbourne esté brincando de carro a carro en el freeway perseguido por agentes cibernéticos o Bruce Willis ande volando edificios tratando de matar terroristas.

Al extendernos la invitación, nos dijeron amablemente. Les va a gustar Los Angeles, es muy parecido a la ciudad de México. Por un momento pensamos que más bien nuestros anfitriones estaban tratando de sacarle la vuelta a su anterior invitación de hospedarnos. Pero como a un mexicano gorrón es imposible desinvitarlo, aquí caímos y nos dimos cuenta que la comparación no era mala. Al igual que nuestra sufrida capirucha, Los Angeles, CA, USA, será muy primermundista y muy glamorosa, pero la verdad es que es increíble cómo se parece a nuestro querido y odiado Defectuoso.

Para no echarles rollo, estimados lectores, aquí les van…

Principales similitudes entre Los Ángeles y México DF

  • El metro, los autobuses y las calles están plagadas de mexicanos.
  • La gente rubia y atractiva sólo la ves montada en sus BMWs, Ferraris, Porsches y demás coches de 100,000 dólares p’arriba.
  • La ciudad es inmeeeensa, inmensa, inmensa. Cualquier error de navegación y puedes terminar sin gasolina en medio del tráfico sin estar siquiera a 10 km de la próxima gasolinera.
  • Si te llegas a perder, puedes terminar en barrios donde la policía no se ha asomado desde el final de la Segunda Guerra.
  • Todos los productos manufacturados están hechos en China
  • La gente rica y famosa se la pasa en antros que tú sólo conoces (y conocerás) por fuera.
  • Si ves una patrulla detrás de ti, inmediatamente te pones nervioso y manejas despaciiiiiiito.
  • Las calles de colonias nais se llenan de judíos que van al templo los viernes en la noche.
  • Hay principalmente dos clases de turistas: gringos gordos de provincia y chinos gritones.
  • Tanto el periférico como el freeway funcionan más como estacionamientos que como vialidades.
  • La ciudad está llena de museos, teatros y galerías, pero toda la gente está formada para ver Transformers.

martes, 10 de julio de 2007

Desayuno de Campeones

Hoy nuestro entrañable amigocho (al que conocimos la semana pasada), Walter Russeau, nos hizo el favor de invitarnos a participar en una de las tradiciones angelinas más estimadas: el Power Lunch.

Al principio no entendimos, como que por las memorias de nuestras mamás empacando loncheras para el kínder, nos sonaba como a “Gansito”® con esteroides. Como sea, acudimos a la cita en Lulu’s Café y ordenamos la especialidad de la casa para nuestro poderoso almuerzo.

Nos sorprendimos cuando llegó un plato con comida común y corriente, vamos, ni espinacas popeyescas ni con E.Coli había ahí. Era un omelette con quesito de cabra, champiñones, su aguacate y jitomates, pero con la costumbre insípida gringa de no ponerles salsa, no se les sentía el poder por ningún lado. Casi queríamos decirle “dame, dame, dame todo el power” a la güera de turno, que luego nos explicó que los jitomates eran orgánicos, el aguacate era californiano y la gallina vivía libre y sin hormonas. Le creímos porque ¿quién inventaría semejante disparate?

Para nuestra desagradable sorpresa, sin embargo, resultó que el poder al que alude el platillo es más bien adquisitivo, ya que los huevitos costaban 10 dólares, ya con impuesto. Se nos subieron a la boca del estómago, la verdad, de plano queríamos que la güera nos bajara un poquito los huevos, pero como no sabemos decir “¿cuánto es lo menos?" en inglés, tuvimos que apoquinar.

Pensar que allá en el terruño estaban los tomatitos muy contentitos; las gallinas se toman sus One-a-day® y demás hormonas para seguir poniendo (y poniéndole) con singular alegría y los aguacates no tienen papeles, así que nos los deportan para acá.

De cualquier forma, provechito.

lunes, 2 de julio de 2007

Una noche con María

Segunda Parte.

Una vez instalados, y ya aclimatados al folclor austriaco/asiático, nos dispusimos a disfrutar del espectáculo, no nos dimos cuenta que había mucho más show antes que empezara la película: el concurso.

Porque ni las monjas ni los Oktoberfesters se iban a quedar vestidos y alborotados. MEDIO auditorio desfiló y presumió sus garras de novicias rebeldes, monjas, capitanes de la marina austriaca y hasta uno que otro nazi. Los más originales, mas sin en cambio, fueron aquellos que tomaron su inspiración no de los personajes de la películas, sino de las LETRAS de las canciones, que admitimos apenados, nos sabemos de memoria, como los otros 18,000 fans de esa noche.

Es costumbre que además cada año inviten a alguna de las estrellas de la película que no hayan muerto a juzgar el desfile. Este año, ambos honores (el de no morir aún y el de ser juez) correspondieron a Charmian Carr, que interpretó a la hija mayor, Liesl,hace cuarenta y tres años.

La pobre conductora, Melissa Peterman(quizá la recuerden como la puta número 2 en Fargo) ya no sabía cómo hacerle para hacer desfilar a las casi mil personas que participaron en el concurso, porque ella no se puede ir hasta que pongan la peli, y a la hora programada todavía faltaban como ciento cincuenta concursantes, pero nosotros nos soplamos todo el desfile para que ustedes no tengan que hacerlo, así que aquí mencionamos los disfraces más originales:

  • El silbato del capitán Von Trapp
  • La silla con una piña encima
  • Un frasco de arañas
  • Copos de nieve en mi nariz y pestañas

Pero el disfraz que ganó un crucero por la Riviera Maya, además de cualquier cantidad de boletos gratis para más conciertos en el Bowl, fue… (redoble de tambor)

  • Un rayo de luna en la mano.

Sí, sabemos que no es fácil de entender, estamos seguros que el pobre niño cuya obsesiva madre lo disfrazó de mano e hizo sostener una luna de cartón y lentejuelas durante dos horas con los brazos levantados mediante un arnés tampoco estaba muy seguro de lo que estaba pasando, pero con un poco de terapia y un par de sesiones con un quiropráctico, su mente y sus adoloridos brazos volverán a funcionar normalmente.

Como sea, una paleta de premio a quien sepa de dónde rayos viene esta referencia.

Pero aquí está un breve recordatorio de algunas escenas de la película, cortesía de Peter Griffin.



domingo, 1 de julio de 2007

Ilegal



Nuestra investigación periodística fue interrumpida.

Ya de por sí es molesto que cada vez que salimos a correr por este barrio residencial, todos los residentes nos pregunten cuánto cobramos por cortar el pasto y podar los rosales. Una vez por no poner atención ya hasta nos habían montado en la podadora. Lo que tiene que aguantar uno con tal de evitar la diabetes tipo B, caramba.

Y no están ustedes para saberlo, pero en casa el monitor está tan destartalado que la única forma de ver lo que se escribe es alumbrándolo con un foco. Pues se fundió ese foco y nos fuimos a Home Depot, donde a la salida vimos a todos nuestros paisanos aguardando pacientemente el camión. Lo que no sabíamos era que el camión que ellos esperan es conducido por gente que necesita trabajadores para ese día sin tener que incurrir en contratos, seguro social, beneficios, afores y demás molestos trámites. Por nada acabamos cosechando manzanas ese día por no informarnos bien.

Y al final, como le sucede a la mayoría de nuestros compatriotas en estas tierras, no nos tomó mucho tiempo encontrar un trabajo donde los gringos nos explotaran y nos negaran cualquier cantidad de benficios, pero que nos da un nivel de vida bastante más cómodo que en la tierra del águila, la serpiente y la vaca flaca.

Gracias a nuestras excelentes recomendaciones en el E-commerce (ustedes chitón y si en el identificador de llamadas el número es de Los Angeles, ni contesten) para ayudar en la venta por Internet de accesorios para el hogar, dice. Creemos que necesitan nuestra ayuda para darle al negocio ese aire de Mexican curious que tanto pega en ciudades gringas como Cancún, Cabo San Lucas o San Miguel de Allende.


Así que además de esplotar a la raza comprándoles barato y revendiendo a precios como tipo Liverpool, ya nos agarraron de dizque asesores de imagen corporativa a riesgo de que nos emboten.

Hágase señor Bush tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Mientras tanto, ustedes échenos la mano y dense una vuelta por http://www.tenerahome.com/ No necesitan comprar nada, nomás vayan, lean el blog, y por una corta feria, les conseguimos lo que quieran al costo, dice.

Ahí nos vemos.


México, lindo y querido, si muero lejos de ti.

Una noche con María

Primera Parte

Este sábado, para variar, divagábamos sin rumbo por esta ciudad de Los Angeles cuando se desplegó ante nosotros una visión más arrolladora que el gober Schwarzenegger en su Hummer:

Madres.

Sí, un mar entero de personal de ambos sexos vestidos de monjas. Nuestro primer instinto fue el de huir despavoridos de esta religiosa multitud, no fuera que nos quisieran convertir (no sabemos en qué) o, perdonen la expresión, madrearnos.

Sin embargo, nos armamos un poco de valor y en vez de correr, decidimos simplemente seguir la corriente. Y la más corriente que encontramos fue una monja bastante vulgar que hasta fumando iba. Resulta que el convoy conventual se dirigía al legendario Hollywood Bowl. Sede de por lo menos la mitad de los conciertos de la Filarmónica de Los Angeles y de cualquier cantidad de artistas de todos los géneros, orígenes y gustos. Para los amantes del Jazz, Jamie Cullum estará ahí a finales de Julio, también en ese mes Café Tacuba, Queen Latifah, en fin, un lugar donde llueven estrellas como si fuera aquello Corregidora en Mayo. Pero no esta noche. Hoy, como todos los años, el Bowl se viste de gala y el público de monjas porque es la proyección de La Novicia Rebelde. Afortunadamente por una coincidencia cósmica, el logotipo del Hollywood Bowl es idéntico al de nuestro pase de prensa de la Feria del Pueblito 2006 con eso y 20 dólares al prepúber que escanea los boletos, nos colamos al magno evento.

Si creen que eso de desafiar el tráfico angelino para ir a un foro al aire libre donde proyectan una película jurásica que pasan gratis en Canal Siete cuando se acerca la navidad es absurdo, créanme que no saben de lo que se pierden.

Y de plano se lo perderían porque desde hace una semana las localidades están agotadas, como orgullosamente anuncian las marquesinas a la entrada. La primera impresión es ver el sitio a reventar, cosa que esperamos que Café Tacuba logre con la cantidad de Chilanga Banda que hay en esta ciudad. Lo primero es arribar al foro y ver cómo el escenario con forma de tazón y estilo Art Déco aloja la pantalla de cine más grande que hayamos visto (Lo sentimos, Organización Ramírez).

Ya adentro, lo que originalmente parecía el convento de Nuestra Señora del Perpetuo Travesti se convirtió en una especie de Oktoberfest, principalmente por la cantidad de cerveza que corría por todos lados. Lo mejor es que, a diferencia de este festival, el vestuario lederhosen no está limitado a germanos de ojos azules y complexión barbárica. Es común ver grupos enteros de koreanos utilizando la vestimenta alpina y hasta cantando tirolés.

Nuestra primera preocupación fue la de contrabandear algo de comida, porque la peli dura como 3 horas, así que nos dimos una escapada a Trader Joe’s para comprar queso, pan y vino suficiente. Menos mal que un alma caritativa nos vio en el baño tratando de esconder las botellas en nuestra persona (y más allá) y nos dijo que en el Hollywwod Bowl, TODO el mundo lleva comida y bebida, así que nos volvimos a vestir y tras una breve inspección, nos permitieron meter todo nuestro contrabando al foro.

Una probada de lo que fue la noche y perdonen la calidad.

lunes, 25 de junio de 2007

Un par de ojitos negros, cielito lindo.

Esta mañana, mientras batallábamos con la fuerte cualidad adhesiva de las sábanas, recibimos una llamada de nuestro casero, Mr. Rosendo Schwartz para acompañarle a una “consultación en un Centro de Visión”. Para nuestros lectores menos leidos, hay que aclarar un poco el esquema de la medicina ocular. La mayoría de ustedes acude a que periódicamente les cambien la receta y luego se van a Devlyn a escoger un marco que por lo menos diga CK, aunque sea piratón. Los más afortunados, irán a León a que les hagan la cirugía con rayo láser, pero la gente del primer mundo primero que nada acude a un Centro de Visión, donde averiguan si son candidatos a recibir algún “procedimiento”. Al parecer, el Doctor éste es bastante bueno, porque el consultorio está en Beverly Hills, bastante lejecitos de donde nos tocó vivir a nosotros en la ciudad de los diablos, como el día no daba para más y no se trataba de echarse todo el día viendo Dharma y Greg otra vez, decidimos acompañar a Mr. Schwartz.

Al principio nos daba un poco de miedo volver a las manicuradas colinas (sin albur), sobretodo porque no fuera que nos recordaran y tuviéramos que ser escoltados por la güera del otro día, día, día hasta las afueras del vecindario, Mr. Schwartz encontró muy divertida nuestra preocupación, nosotros por si las dudas llevábamos los tenis de atletismo. Pero el casero aseguró que no había fijón, después de todo, teníamos cita.

Y déjenos que les contemos, bienamados lectores, lo que es tener una razón para estar en ese vecindario, y sobre todo una cita. No es lo mismo venir abriendo el hocico por tres cuadras y poner a toda la caucásica población (y el departamento de Homeland Security) en alerta, que ir a la dirección indicada en el edificio indicado. En los países desarrollados es muy difícil perderse, porque todos los números, calles, vueltas, esquinas y hasta misceláneas están señaladas como si estuviera diseñado por Plaza Sésamo. Qué diferencia de andar en Tacubaya dando vueltas a las tantas de la mañana porque de repente Fray Servando se convirtió en Bucareli… o viceversa, o las dos al mismo tiempo y nunca vimos que el número 118 B está antes del 116, pero después del 200.

http://www.boxerwachler.com/

Desde el momento en que cruzamos la puerta del edificio y el aire acondicionado nos dio el golpe, nos dimos cuenta que ya no estábamos en Kansas... o en Tacubaya. En una recepción del tamaño de una cancha de básquetbol, la güera nos miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Nos acercamos con desconfianza (¡es una trampa, Batman!) pero pronto nos dimos cuenta que a pesar del trajecito sastre y los folículos oxigenados, se trataba de una güera completamente distinta, lo que nos hace pensar que en la misma cuadra de Rodeo Drive debe haber un laboratorio de clonación de recepcionistas.

Tomamos asiento a petición de la güera, que nos aseguró que el Doctor estaría con nosotros en minutos. Había en una barra de la sala de espera con una computadora y un teléfono. Pensamos que se trataba como de la estación de trabajo de otra güera que ayudaba a la primera, pero no. La recepcionista (para ya no decirle güera) nos indicó que si queríamos utilizar su internet o teléfono, no dudáramos en hacerlo. Nosotros sí dudamos en hacerlo, porque aunque teníamos que comunicarnos a la Redacción para que le apagaran la lumbre al arroz, todos los pacientes estaban utilizando sus celulares y la neta esta vez sí estábamos decididos a no lucir nuestro subdesarrollo.

Pero ya estaba de dios, porque ahora la recepcionista llegó con una canastita repleta de panquecitos caseros, snackbars, que suena como a un platillo árabe, pero son barritas tipo Nutrigrain. Nos ofreció también botellitas de agua y cafecito pa’ la desmañanada. A nosotros nos dio ternura la condenada, porque supusimos que pos la botana era para “ayudarse” como les sucede a tantas secres connacionales que no les queda de otra más que vender quesadillas a la clientela, verdá? Encontramos unas barritas que estaban idénticas a las Marinela y pues como que hasta nos dio un antojo nostálgico. Le preguntamos que de a cuanto y resultó que todo lo que quisiéramos comer corría por cuenta de la oficina. Como para variar no nos había alcanzado más que para un yugur en la gasolinera, tomamos un panquecito, unas bolitas de chocolate, una barra de avena y las que parecían barritas, por no dejar.

Las barritas resultaron ser libres de grasa, y aparte rellenas higo, así que sabían como a corcho con mermelada de mastique. Discretamente las tiramos en una maceta y decidimos salir de la oficina, pero en ese momento, la recepcionista nos trajo un reproductor de DVD portátil con lo que llamó un “video educativo” que no era otra cosa que un comercialote como de media hora donde incluía todas las apariciones del doctor en el noticiero, de sus revolucionarios métodos, de su devoción a la profesión médica y sobretodo muchas tomas de cómo se hace el procedimiento de la cirugía Lasik, que parecía es básicamente abrir el ojo y caerle a rayos láser. Parecía aquello la escena de Star Wars donde destruyen la Estrella de la Muerte. Era como una versión Hi-Tec de cuando se sube uno a un Primera Plus y te tienes que chutar los comerciales de la compañía antes de que pongan la película.

Eventualmente la secre (para ya no decirle recepcionista) indicó al casero que era hora de entrar a ver al doctor. Nosotros nos quedamos en la oficina un ratillo sin saber si pedirle más comida a la secre o esperar a que nos ofreciera. Afortunadamente ella vio el hambre en nuestros ojos, ya que nos acercó un tazón de cristal que estaba relleno también de ojos. Bueno, me refiero a chocolates redonditos que tienen forma de ojitos con todo y las venas incluidas. El relleno, a diferencia de lo que uno pudiera pensar no es de licor de cereza, sino de crema de cacahuate o bien de crema de chocolate. Caray, no cabe duda que estos oculistas gringos piensan en todo.

Una vez que nuestro anfitrión hubo salido de su consulta, nos contó que el diagnóstico de la consulta indicaba que era buen candidato para un “procedimiento”. Le preguntamos cuánto había pagado por la consulta, pero resulta que era gratuita, al igual que los chocolates, el café y las barritas de higo, lo único era que la cirugía sí había que dejarla completa, porque cuesta 6,000 dólares.

Después de este comentario, pensamos en mejor ir y devolverle los chocolates que todavía llevábamos en la bolsa a ver en cuánto le dejaba la operación a nuestro benévolo casero, pero Mr. Schwartz nos aseguró que lo importante era saber si era uno buen candidato. Nos dieron ganas de consultarnos nosotros también, pero como nunca hemos visto 6,000 dólares juntos, creo que ya sabemos cuál va a ser el diagnóstico, total, mejor rentamos el Perro Andaluz y salimos ganando.

domingo, 24 de junio de 2007

Día Uno

Hemos llegado, la ciudad de oropel, Lala-land, el centro mundial del entretenimiento. Hogar de las estrellas no astronómicas... ¿y ahora?

Ante todo, como estamos siempre comprometidos con tenerles a Uds. , asiduos y sufridos lectores, la primicia de todo lo que sucede en el mundo del espectáculo, decidimos ponernos a esperar a las estrellas afuera del antro, dispuestos a agarrarnos a mordidas con los paparazzi con tal de que nos hicieran aunque sea una canchita. Supusimos que después de nuestro… eh… reportaje sobre la prostitución, pues los fotógrafos de chismes serían pan comido comparado con las muchachas panorámicas (muchos saludos, Jeanette) de nuestra juventud empobrecida, digo, reportaje investigativo.

Ya llevábamos como tres horas esperando con nuestra poderosa Kodak de 2 megapíxeles en la esquina de Hollywood y Vine cuando por fin hizo su aparición la primera celebridad. No lo podíamos creer, nada más y nada menos que la estrella de una de las películas más legendarias de todos los tiempos, una leyenda para millones de fans, que hace menos de 3 veranos rompió todos los récords de taquilla… Así es, señoras y señoritas, nada más y nada menos que Darth Vader caminaba hacia nosotros.

En seguida le caímos encima, esperando que se subiera a una limusina y nos diera un rápido flashazo que demostrara que no traía calzones o algo que pudiera representar una primicia. Al principio incluso sacó su sable de luz y posó un par de veces con él. No pudimos sino agradecer el haber llegado ahí antes que nadie, ya que no se veía ni huella de los paparazzi. Supusimos que ahora que Linday Lohan estaba en rehabilitación y Paris Hilton entambada, pues todos estarían dispersos, dejando el resto de las estrella libres para nosotros.

Pero no. Resulta que Darth Vader venía del lado más oscuro de la Fuerza, porque después de posar para las fotos nos empezó a pedir dinero. Nosotros le dijimos que era política de Zero Cola, y en realidad de Felicity Enterprises el no pagar por exclusivas ni pactar entrevistas, sin embargo le ofrecimos comprarle una Corona porque eso no se le niega a nadie. Para nuestra sorpresa, el caballero Sith accedió y en menos que les contamos, ya estábamos cheliando afuera de un Seven Eleven.

Al parecer, es muy difícil encontrar trabajo de actor una vez que has tenido tanto éxito haciendo un papel. Lord Varder nos contaba que no ha tenido trabajo de actor en algunos años (ya andaría medio pedo porque La Venganza del Sith salió hace bien poquito). El caso es que ahora se ha visto reducido a vivir de las propinas que le dan los turistas por sacarse fotos con él junto con Gandalf, que al parecer también anda medio mal económicamente.

Le preguntamos por qué no utilizaba sus conocimientos de robótica para construirse un androide que lo representara y le consiguiera más chamba, así como había construido a C-3PO. Se nos quedó mirando medio feo así que decidimos concluir la entrevista y dejarlo por la paz.

Seguimos caminando por Hollywood Boulevard y de repente vimos la facha inconfundible de Samuel L. Jackson. Lo reconocimos principalmente porque llevaba la misma ropa que utilizó en Pulp Fiction y porque estaba en la pose de su famoso sermón de Ezekiel 25:17 y sosteniendo lo que parecía ser un arma, pero que estábamos seguros sería solamente su Blackberry. Nos acercamos lentamente, no fuera que se fuera a asustar y huyera despavorido. O bien que lo que sostenía no fuera una Blackberry y NOSOTROS tuviéramos que huir. Cuando nos acercamos lo suficiente, le pedimos una entrevista o una fotografía, pero suponemos que estaba de mal humor, ya que no nos contestó. Vamos, ni siquiera se movió. Después de insistirle un par de veces más, decidimos que seguramente estaría esperando a su mujer e hijos para visitar el Museo de cera de Madame Tussaud y no estaba de humor para reporteros, así que lo dejamos que esperara a la entrada del museo en paz.

Con suerte tan agria, a punto estuvimos de rendirnos a la idea de que no encontraríamos a ninguna celebridad en Hollywood, hasta que un señor muy amable llamado Cranky nos hizo favor de indicarnos en un mapa dónde vivían las estrellas. Le dimos los últimos 50 dólares que nos quedaban y partimos en busca de alguna nota escandalosa o jugosa que ofrecerles a ustedes, nuestros lectores.

Lamentablemente, un segundo vistazo al mapa, nos revela que la ubicación de muchas de las casas de las estrella se encontraban a muchos kilómetros de donde nos encontrábamos, en las colinas, que aunque sí alcanzábamos a ver, quedaban hasta casaelá, y como el metro de Los Angeles sólo lleva de un extremo del Boulevard al otro, nos lanzamos en un democrático autobús hacia el barrio de Beverly Hills.

Una vez ahí, nos tocó ver puras cosas bonitas, oigan astedes, parecía como la película de Mujer Bonita hasta en el más mínimo detalle, porque cuando entramos a preguntar a una butike, una señorita muy guapa, muy rubia y muy amable nos dio casi 3 minutos para salir antes de que llegara seguridad. No, no, no. Una cosa hermosa y, sobretodo, muy primermundista.